sábado, 19 de noviembre de 2016

SEGUNDA TAREA: RELATO PODCAST

¡Hola, Mateo! Te dejo aquí mi relato para que trabajéis con el esta semana.

Un saludo.


MARÍA Y LA HORMIGUITA SERAFINA


Érase una vez, una hormiguita que vivía en un frondoso bosque, al norte de California. Se llamaba Serafina.

La hormiguita, como todos los días de su vida, recogía alimentos para llevarlos a su hormiguero. Mientras caminaba por el bosque esperando a encontrar algún alimento que llevarse, escuchó un ruido muy fuerte que parecía que estaba muy cerca de ella. De pronto, Serafina se dio la vuelta y a sus espaldas se encontró con un enorme zapato de una niña. Miró hacia arriba y se dio cuenta de que ésta iba caminando por el bosque y no la había visto.

- ¡Cuidado, me vas a pisar!- exclamó la hormiguita. Pero María no parecía oírla.

Serafina, muy asustada, empezó a correr, pero la niña iba mucho más rápido que ella.

Entonces, la hormiguita dejó de escuchar ese terrible ruido y observó que la niña había parado de caminar así que decidió volver a su hormiguero antes de que algo la pudiera pasar.

A la mañana siguiente, Serafina volvió a salir a recoger alimentos. La hormiguita tenía mucho miedo.

 Al salir del hormiguero volvió a pasar…. ¡la hormiguita escuchó el mismo ruido que había oído el día anterior!

- ¡Socorro, ayuda!- gritaba la hormiguita, pero nadie la escuchaba.

De repente, la niña la miró y se agachó para verla más de cerca.

- ¡Hola hormiguita! Soy María y vengo siempre que puedo con mis padres a pasear por este maravilloso bosque- dijo la niña.

La hormiguita estaba muy asustada y no respondía.

- ¿Por qué no me respondes?- pregunto María.

- Te…te…tengo miedo- respondió la hormiguita Serafina.

- ¿Cómo que miedo? ¿De qué?- volvió a preguntar María.

- Es que ayer casi me matas con esos zapatos que llevas- respondió Serafina.

- Ohhhh…. Perdona hormiguita, no quería hacerte daño- dijo María.

La hormiguita comenzó a caminar para irse a su hormiguero pero María la seguía.

- ¿Por qué te vas ya? Juega conmigo- murmuraba María.

- No, lo siento, tengo que recoger alimentos porque el invierno está muy cerca- dijo con un tono enfadado  Serafina.

La hormiguita continuó con su camino y María, muy afectada porque Serafina no había querido jugar con ella, se fue.

A la mañana siguiente, Serafina decide no salir de su hormiguero por si se encontraba con María, saldría después de comer.

Llego la tarde y Serafina recogía alimentos cuando de repente, ¡otra vez María!

- Hormiguita, esta mañana te he estado buscando. ¿Dónde estabas?- pregunto María.

- Es que me encontraba mal y no quería salir- respondió Serafina.

- Vale, entonces vamos a jugar que he preparado un juego muy divertido- dijo María.

-No puedo jugar, debo recoger alimentos e irme pronto a casa, mi mamá me espera- increpó Serafina.

A María se le ocurrió que ella la podía ayudar a recoger alimentos, así iría más rápido y podrían jugar un poquito. La hormiguita aceptó y las dos recogieron alimentos.

- María, hoy he recogido muchísimos alimentos gracias a ti- dijo Serafina.

Serafina estaba encantada porque con María recogía muchísimos más alimentos y decidió complacerla y jugar a lo que la niña quería.

Pasaron un rato estupendo y desde aquel momento, María visitaba a la hormiguita todos los días. Se convirtieron en amigas inseparables.

ESTE ES TU RESULTADO, MATEO: 
https://drive.google.com/a/salesianosatocha.es/file/d/0B_BUtYTBEAtWRmpORWNCTTJHSkU/view?usp=drivesdk

¡Genial, Mateo! ¡Que bien lees!
Me encanta como das entonación diferente para cada personaje, pareces actor...
Un saludo.

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